¿Has tenido esa sensación, esa certeza de que en la expresión artística de algún otro encuentras lo que ya habías sentido, como ser humano, como persona, como alma en busca de fusión? Como parte de algo más grande que nos cubre.  Es la Diosa Belleza en su expresión más pura. Pero es también otra cosa. La canción de Sarmad, Yo soy tu es una oda a ese sentimiento.

Y ahora, en éste preciso momento me encuentro con otra pista: la hermosa novela de Gabrielle Filteau-Chiba, Bivouac.

Sarmad nos canta, nos recita, nos susurra en voz alta : “si me hieres te hiere, si me duele te duele, si a la Tierra le duele nos duele a todos” y Bivouac es el eco grandilocuente de esa expresión.

Bivouac nos sumerge en la historia de una mujer, dos mujeres, un triangulo amoroso, un Universo amoroso. Anouk, Raphaëlle, Felix (alias Robin), Coyote y una foresta. La dulce melodía de la novela nos reconcilia con nuestro lugar en esta tierra. Aquí y ahora. Sin concesiones. En un bello compromiso de lazos que se tejen con el mundo animado que nos rodea. Cada árbol, cada raíz, cada ser vivo que habita el afuera y el adentro.

Anouk, mujer-hermosa zorrilla roja que se transmuta siempre permaneciendo fiel a eso que la une a su palpitar interior. No como una atadura sino como una red. Rizoma. Lazos como raíces que nos anclan, nos nutren, nos poseen.

Raphaëlle, mujer -diosa – lobo reflejo de tu animal totem, que conectas con la fuerza, la determinación, las ancestras, la idea de tribu como espacio-tiempo escogido. Mi tribu. Nuestra tribu. En simbiosis con su propio deseo que es colectivo. Como un sueño colectivo. Pero más allá de lo colectivo. En algún lugar del Universo ya estamos alineadas.

El amor es un sentimiento gigante y fuerte pero dulce y tierno al mismo tiempo. Sutil en su fragilidad y generoso. Para también está la violencia. La del otro. Hacía los otros y que sentimos como nuestra. Porque nos atrapa. Se nos hace inminente y no ofrece escapatoria. Y altera lo que había querido ser íntimo. Solamente compartido con la foresta. Con cada arquetipo Alce- Coyote -Gran Lobo – Gran Pino -Gran Estrella Polar -Gran Felino- Inmenso Marsupial- cervatillo del bosque- arroyuelo de vida- cabaña empotrada en el medio de la nada- almas solitarias unidas en la inmensidad del espacio océano- copa de árbol- refugio de amor- olor a tierra y a hierba y a gengibre y especies.

Fuego que nos consume lenta y fatalmente. Como los grandes incendios forestales. Así y más grande. Y más interno. Y más ruidoso. Estruendoso. Esperando. Deseando. Que la tierra encuentre su equilibrio. Sin negarle toda la violencia como recurso, como reflejo de la nuestra. Llamarada, explosión. Comienzo.

La certeza de que es real y habita en nosotros.

En la foto que acompaña éste texto he traducido libremente (tal vez muy libremente) el relato de caída y redención de Raphaëlle. Todo un poema hecho fuerza y naturaleza. Espero no haber traicionado ningún espíritu con éste gesto y perdón Gabrielle de antemano si tu juzgas lo contrario.

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